Author: violeta
•sábado, abril 26, 2008
Author: violeta
•sábado, abril 26, 2008
Hablamos hoy de las mujeres. Su presencia en la Iglesia es asignatura pendiente. No se trata de hacer leyes de paridad como en la vida política, que manipula a la mujer al servicio de la estadística. Son asignaturas más troncales y se aprueban contemplando el Evangelio y la historia de la salvación, en donde la mujer tiene un claro protagonismo con hondas raíces bíblicas y teológicas, de las que debiéramos tomar buena nota. Pervive la cosificación y el servilismo en muchos grupos eclesiales, y bien viene recordar la amonestación de la religiosa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz: “Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las queréis”. ¿ Cómo estamos haciéndolas ? Cuando hablamos de las mujeres vemos a Teresa de Jesús, Catalina de Siena y otras grandes en la historia. Valor no les faltó para embelesar a clérigos y comendadores con su sabiduría y consejos, su temple y bien hacer. Supieron estar en su sitio y con dignidad. Juan Pablo II ha honrado a la mujer con una encíclica y Benedicto XVI habla de ellas con frecuencia. Pese al magisterio abundante, queda mucho por recorrer en justicia más que en paridad. Pocas mujeres en los cien primeros puestos del gobierno vaticano . Abundan en hospitales y orfelinatos; en las misiones y asilos; en los templos y sacristías, siempre junto a la pobreza y en la sencillez callada de los hogares. Son muchas en las aulas y pocas en la tarea teológica. La Iglesia, abanderada de la fraternidad, debe ponerlas como valor en sí más que como paridad de moda. En una cultura hostil para con la mujer, el Evangelio fue revolucionario. Veinte siglos después hay que abrirles las puertas a la plena, y no parcial, comunión eclesial."
(Juan Rubio-Director de
Vida Nueva) Publicado en el Vida Nueva (Del 8 al 14 de marzo de 2008).
Author: violeta
•sábado, abril 05, 2008
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
- Antonio Machado -
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